La equidad en el sistema de transporte también se encuentra en constante evolución.
Ciudad de México, 4 de julio de 2022.
Hoy más que nunca, dado el auge del movimiento feminista en el mundo, es importante analizar las distintas directrices que nos permitirán como sociedad erradicar las prácticas que vulneran los derechos de las mujeres.
No podemos darnos el lujo de perder de vista ningún aspecto de la vida cotidiana que guarde algún tipo de discriminación y/o desventaja para ellas ante el género masculino, por lo que es interesante que podamos analizar la relación que existe entre la movilidad en las ciudades y el género al que se pertenece, especialmente si nos referimos a ciudades latinoamericanas dada la cultura principalmente machista, las problemáticas alrededor de la violencia de género, así como las arraigadas desigualdades entre hombres y mujeres que cultural y generacionalmente se han arrastrado desde generaciones pasadas hasta el día de hoy.
Quienes habitan la Ciudad de México, por ejemplo, conocen acerca de los esfuerzos gubernamentales parar erradicar las prácticas que generan desigualdades y un ambiente hostil para las mujeres en el transporte público; no es un secreto que la mayoría de las mujeres declara haber sufrido acoso sexual durante sus traslados en cualquier vertiente del transporte público al menos una vez en su vida.
Abordando las acciones gubernamentales implementadas al respecto, podemos destacar la creación vagones exclusivos para el traslado de mujeres tanto en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, así como en el denominado Metrobús, vagones en los cuales las se cuenta con asientos, donde únicamente pueden trasladarse ellas, con la finalidad de disminuir los riesgos que adquieren en un vagón mixto, es decir, de uso compartido con hombres, donde derivado de la cultura machista a la que ya nos referimos, pueden ser objeto de acoso, miradas incomodas, insinuaciones e incluso tocamientos.
Dicho lo anterior, no podemos descartar la correlación que existe entre la movilidad y la masculinidad. El dominio de este género se percibe incluso en la forma en la que nos desplazamos en nuestro día a día, por ejemplo, ¿cuántas veces no hemos escuchado a alguien (sin importar su género) estereotipar a las mujeres como malas conductoras al volante?, se percibe que el hombre es un buen conductor, sin embargo, se percibe que las mujeres no lo son.
¿Son entonces el transporte público y el automóvil medios de transporte que discriminan a la mujer, que no atienden la problemática alrededor de las desigualdades de género?
A partir del 2010, el Gobierno de la Ciudad de México ha emprendido acciones que pretenden reivindicar a la bicicleta como medio de transporte en la ciudad, no solo como un instrumento de esparcimiento o de uso deportivo, por lo que se ha creado infraestructura para el desplazamiento seguro en esta, así como incluso la implementación del programa denominado “ECOBICI”, mismo que consiste en bicicletas públicas a bajo costo para su uso como medio de transporte. Sin embargo, aunque no existen estudios especializados, la Encuesta Origen – Destino en Hogares de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), arroja un dato poco alentador para la democratización de la movilidad en cuestiones de género, el setenta por ciento de los ciclistas en la Ciudad de México son hombres, solamente el treinta por ciento son mujeres, ¿cuál es la razón de este último dato?, ¿el hecho de optar por la bicicleta como medio de transporte no reduce entonces los riesgos que sufren las mujeres en el transporte público o en el uso del vehículo particular?.
Al parecer sin importar si se elige a la bicicleta como medio de transporte o a cualquier otro medio alternativo de movilidad, no exime a las mujeres de percibirse como blanco de ser objeto de desigualdad y riesgo latente de ver vulnerados sus derechos y su integridad, al parecer y por desgracia en nuestras ciudades las distintas formas de trasladarnos siguen siendo “cosa de hombres”.
Daniel Alejandro Acosta Aguirre



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