El fracaso de la selección mexicana en Qatar 2022

El hecho más desmoralizante para millones de mexicanos en décadas.

Nos guste o no, el futbol es para la gran mayoría de las y los mexicanos es casi una religión, millones de personas a lo largo y ancho de nuestro país le dan a este deporte una importancia que supera en muchas de las ocasiones el gusto por ver y disfrutar de un deporte competitivo, llegando incluso al fanatismo.

Hechos como los ocurridos el cinco de marzo de dos mil veintidós en el estadio “La Corregidora”, casa del club mexicano de primera división “Gallos Blancos de Querétaro”, dejaron expuesto lo anterior. Millones de mexicanos ponen por encima incluso de su propia vida, sin racionalidad alguna, un resultado de un partido de futbol, el cual es ajeno a ellos. Sin embargo, no es mi intención ni demeritar ni cuestionar esta ocasión a las y los mexicanos que por alguna circunstancia ven al futbol de esta forma.

En lo personal, el futbol nunca ha representado para mi ninguna prioridad en mi vida, para ser sincero ni siquiera me puedo declarar aficionado de algún equipo ni de la liga mexicana ni de ninguna liga alrededor del mundo, sin embargo, entiendo el fenómeno social que este deporte representa no solo en México, sino en distintas latitudes. El fenómeno pasional que se vive en Argentina, el fenómeno mediático y económico que se vive en las ligas y los clubes europeos y la corrupción que se vive en ligas como la mexicana son hechos que más allá del fenómeno futbolístico son un fenómeno social y en muchas de las ocasiones hasta político.

El día de ayer, treinta de noviembre de dos mil veintidós, la selección mexicana de futbol disputó su tercer juego del mundial de Qatar 2022, una selección que fue cuestionada a lo largo de su proceso de clasificación y preparación para llegar al máximo evento mundial de este deporte. El resultado es ya conocido por todos, por primera vez en después del mundial de Argentina 1978 México no clasificó a la fase de octavos de final del mundial, hecho que dado el valor que la mayoría de los mexicanos le dan al futbol y sobre todo a la selección nacional no pasó desapercibido en el ánimo colectivo de la sociedad mexicana.

Después del partido se respiraba distinto en las calles, sin ser aficionado al futbol pude percibir un ambiente de tristeza, de resignación, de derrota. Las calles no eran las mismas de todos los días, no pude visualizar personas discutiendo en el tráfico de la capital mexicana como es habitual, al contrario, los rostros eran desencajados, los puestos de revistas, las fondas y las cocinas económicas sintonizaban la televisión donde solo se alcanzaba a escuchar mientras caminaba a las y los cronistas deportivos mencionar el fracaso de la selección. Al llegar al edificio de departamentos donde vivo le cuestioné al guardia de seguridad, (a quien nunca había visto tan distraído y desencajado) si el elevador estaba en funcionamiento, una pregunta que le hago recurrentemente derivado de recientes fallas en el mismo, a lo que contestó “no, no pasamos”, pensando que le había preguntado acerca del resultado de la selección. ¡Ese grado de distracción!, ese grado de importancia es el que la sociedad le dio al suceso y vi reflejado en él.

Y ojo, no es que con lo anterior este juzgando a millones de mexicanos que depositan en el futbol más que un momento de ocio y distracción, todo lo contrario, la intención es visibilizar que las cosas en nuestro país no se están haciendo del todo bien, no solo en el ámbito gubernamental, sino también en el ámbito empresarial y deportivo. No es coincidencia que las potencias mundiales como lo son los Estados Unidos de Norteamérica, China y Alemania, por poner un ejemplo, sean también recurrentemente referentes en cuanto al buen desempeño deportivo de sus atletas en la mayoría de las competiciones.

El futbol y el deporte en general es un buen termómetro en la mayoría de las ocasiones para saber que está haciendo o dejando de hacer un país, la grandeza de las naciones y su poder económico y político se ven reflejados sin duda en el desempeño de sus atletas en este tipo de competiciones.

Que el fracaso y la derrota de ayer sirvan para cambiar las cosas que se están haciendo mal en nuestro futbol, que el fracaso de ayer sea un parteaguas que nos permita como mexicanos poder obtener más temprano que tarde las tan ansiadas glorias que este deporte nos podría dar a millones.

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