¿Qué tiene que ver la una con la otra?, y ¿por qué es importante que los avances tecnológicos no lleven una desmesurada ventaja sobre la capacidad regulatoria de los Estados?
La llegada de las nuevas tecnologías de la información y su constante evolución, han obligado al Estado a actualizarse en medida que estas lo hacen, con el objetivo de que ningún avance y/o nueva tendencia quede fuera del marco de la ley. Uno de los aspectos que el Estado (no solo el Estado Mexicano) ha tratado de regular con mayor vehemencia es la protección de los datos personales. Sin embargo, ¿alguna vez nos hemos preguntado que tan agudo es el desfase de nuestra legislación con respecto de las cada vez más diversas nuevas tecnologías, así como con respecto al aún mayor auge del tráfico de datos personales?
Hace apenas trece años se publicó en nuestro país la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, y hace apenas seis la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados, lo que nos puede dar un indicativo en cuanto al desfase que existe entre las nuevas necesidades que han surgido a raíz de la creación de las cada vez más desarrolladas y por qué no decirlo, de las cada vez más invasivas tecnologías de la información.
Si bien es cierto que el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información no es un tema nuevo ni mucho menos negativo, lo que sí es un tema menos explorado es la nueva necesidad que los Estados tienen de seguir el vertiginoso ritmo de estas, con el fin de que se encuentren en condiciones de garantizar a sus ciudadanos que los datos personales de estos no se vean vulnerados ni se haga un uso indebido de ellos.
¿Cuántos de nosotros no hemos recibido publicidad en nuestros smartphones que nos hace pensar que alguien nos escucha o que incluso alguien nos ve? Definitivamente no estamos desvariando ni pensando un sin sentido. Nuestras búsquedas en internet e incluso nuestras expresiones orales son analizadas por inteligencia artificial, la cual por más absurdo que pueda parecernos, detecta nuestras necesidades y nuestro contexto, por lo que los algoritmos saben con casi exactitud milimétrica cuales son las cosas que necesitamos adquirir, lo que facilita se nos haga llegar publicidad determinada con fines de venta. De bote pronto pudiera resultar una afirmación aventurada o incluso un asunto sin mayor relevancia, sin embargo, con ello nuestros datos personales y nuestra intimidad está siendo gravemente invadida. ¿Quién o qué está detrás de ello y por qué no existe regulación nacional al respecto?, ¿Quiénes se están beneficiando económicamente de nuestros datos personales, de nuestra identidad y de nuestra privacidad?
Definitivamente no buscamos desenmascarar a nadie ni tampoco inventar a ningún villano, lo que si se busca es que nos encontremos conscientes de un problema que tiene como raíz la incapacidad del Estado en cuanto a su actualización con respecto al avance tecnológico, ¿es suficiente el marco jurídico con el que contamos para poder afirmar que nuestra información personal está protegida? Sin temor a equivocarme, la respuesta es no.
Y es que la problemática no es que tengamos Estados del todo incapaces, la problemática es que el avance de la tecnología y la forma en la que algunos se benefician de ella con fines lucrativos avanza a pasos agigantados, no lo es así la actualización de nuestra legislación; es justo en este punto donde se identifica la imperante necesidad de regular el uso de nuestros datos personales extraídos mediante el uso de la inteligencia artificial.
Hoy en día es imposible imaginarnos una vida sin el empleo de las herramientas tecnológicas con las que hoy contamos, nuestra vida sin duda se ha visto beneficiada en gran medida a raíz del uso de la tecnología, por lo que cabe aclarar que en este artículo no se pretende persuadir al lector acerca de alguna supuesta negatividad al respecto de la tecnología; lo que si se busca es crear poner sobre la mesa la incapacidad legal del Estado con respecto a diversos aspectos relacionados con los avances tecnológicos. Urge que se legisle cada vez más y con mayor velocidad, urge que nuestros legisladores y nuestros hacedores de políticas públicas tomen este tema cada vez con mayor seriedad y con menor escepticismo.
No se trata de evitar a la publicidad insistente y molesta mediante nuestras redes sociales, se trata de evitar fraudes a mayor escala y incluso hechos que vulneren nuestros derechos humanos como ciudadanos como por ejemplo suplantaciones de identidad. Hoy en día nuestra información personal es objeto de compra venta y sea cual sea la razón por la que alguien paga por ella, lo que es seguro es que con ella buscan beneficiarse de nosotros, no beneficiarnos a nosotros.
Daniel Alejandro Acosta Aguirre.



Deja un comentario