La Casa de los Famosos, política y poder mediático

La Casa de los Famosos ha capturado la atención del público en todos los rincones de nuestro país, convirtiéndose en un fenómeno mediático de gran relevancia en redes sociales y en la vida cotidiana de las personas.

El concepto televisivo derivado de “La Casa de los Famosos” no es nuevo en el mundo ni en nuestro país, el antecedente mexicano de quienes tenemos más de 25 o 30 años de edad es “Big Brother”.

El poder de La Casa de los Famosos radica en su capacidad para generar entretenimiento y captar la atención del público al reunir a un grupo de personalidades o celebridades en un ambiente controlado, en donde por ende, se generan situaciones de conflicto, drama y, relaciones interpersonales intensas, lo que crea un ambiente más que propicio para la obtención de un contenido televisivo emocionante y altamente adictivo.

Aunque pudiera interpretarse como una afirmación exagerada, el principio que genera tanto interés en este tipo de realitys es el voyerismo, lo que no es otra cosa que el placer que algunas personas sienten al observar a una o algunas personas en situaciones privadas o íntimas, generalmente ligadas con situaciones sexuales. Al permitirle al público en general observar la vida y el entorno íntimo de celebridades, se crea una percepción de proximidad y familiaridad con los participantes, lo que inevitablemente genera una conexión emocional por parte de la audiencia hacia con los integrantes del reality.

En resumen, el poder de La Casa de los Famosos radica en su capacidad para generar entretenimiento, captar la atención del público en masas y permitirles a las celebridades mejorar su imagen o percepción pública. Una combinación perfecta de voyerismo, drama, estrategias de marketing e influencia en la percepción de realidad de una cantidad impresionante de personas.

Un punto a destacar de la actual versión de La Casa de los Famosos es su perfecta adecuación a los nuevos medios de comunicación, ya que aunque el reality sigue siendo transmitido por el medio de comunicación tradicional por excelencia, la televisión abierta, las personas receptoras de los videos e historias de este reality es un universo enorme, ya que la televisora más importante de este país y de Latinoamérica (Televisa) entendió que las nuevas generaciones dejaron de consumir televisión de forma tradicional, por lo que de forma resumida y muy efectiva publican el contenido de este reality en formato de vídeos cortos o reels, justo en el espacio actual con mayor audiencia, de más fácil acceso y cada vez más democratizado, las redes sociales. Este fenómeno nos ejemplifica de forma perfecta que el gusto de las personas es cíclico y repetitivo, ¿alguien se acuerda de las consignas de los universitarios que hicieron su mayor eco durante la elección presidencial del 2012 y que dieron surgimiento al movimiento denominado #YoSoy132?, la queja constante era la exigencia de más y mejor variedad de contenidos, sin sesgos políticos que inclinaran la balanza a favor de ninguna fuerza o actor político (el punto más álgido del descontento se materializó con la visita del entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto a la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México, donde tuvo que recurrir a resguardarse en un baño); es claro que la generación Z no fue contemporánea a ese contexto y es claro que las personas mayores de 30 años de edad, a quienes si nos tocó presenciar lo anterior ya olvidamos la exigencia de contenidos con mayor cantidad de valor cultural.

Correlación entre La Casa de los Famosos, política y poder mediático

En este punto es imprescindible hablar de las similitudes que este reality tiene con la obra literaria “1984” en donde el novelista George Orwell describe un Estado autoritario ficticio, en donde los ciudadanos se encuentran bajo el escrutinio absoluto del gobierno, videovigilados y sin posibilidad de mover un solo dedo sin que el Estado lo sepa, con una permanente falta de privacidad y con la conciencia plena de los gobernados acerca del hecho de que son observados y manipulados. Si bien, La Casa de los Famosos se trata de un reality show y no de un Estado autoritario, omnipotente y omnipresente, la obra literaria en mención si comparte elementos clave para entender la narrativa y el objetivo del reality.

En este punto es ya innegable el gran impacto mediático que el reality ha logrado, la exposición de la vida privada de las celebridades ofrece una ventana a la vida íntima de estos, lo cual para la audiencia resulta seductor y atractivo, ver a las celebridades en situaciones cotidianas, enfrentando desafíos, genera una conexión más profunda, ¿qué mejor ejemplo que Wendy Guevara? Me atrevería a decir que es la mujer trans con más fama y más querida en nuestro país (quizá la primera). Otro gran ejemplo de la empatía que se crea entre la audiencia y las celebridades es el caso de Poncho DeNigris. Él no es conocido precisamente por ser carismático y generar empatía entre la audiencia que consume contenido en redes sociales, su personalidad arrogante y egocéntrica, hace que la mayoría de las personas históricamente desde su etapa en la televisión local regiomontana vean en él a una persona que representa perfectamente el significado de la expresión bully, sin embargo, la ventana que La Casa de los Famosos le ha dado para proyectar su lado humano ha generado mucha más empatía hacia el por parte de la audiencia, misma que capitalizó con la visita de “Ponchito” su hijo al interior de la casa, cumpliendo el reality así con uno de sus principales objetivos, tocar las fibras sentimentales de la audiencia, humanizando a las celebridades con objetivos y fines varios (no olvidemos que Poncho DeNigris ha manifestado su interés de ocupar un cargo de elección popular en Nuevo León). Este es un claro ejemplo del punto de convergencia entre el reality, el entretenimiento, la política y la manipulación mediática.

En conclusión, La Casa de los Famosos, la política y la manipulación mediática pueden estar ligadas en diferentes aspectos, desde la participación de celebridades que han incursionado o pretenden incursionar en política, hasta la influencia mediática de nuevos perfiles, cada vez más ad hoc a la agenda progresista, a las nuevas generaciones, perfiles que representan nuevos intereses y nuevas prioridades. Solo el tiempo nos dirá acerca del verdadero impacto político y mediático que La Casa de los Famosos generará en nuestra sociedad, lo que al día de hoy podemos afirmar es que, como sociedad, nuestros gustos, intereses y preferencias son sorprendentemente cíclicas y repetitivas. Daniel Alejandro Acosta Aguirre.

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